Hoy me voy
a indisponer.
Obviamente,
no es premonición, es una realidad que sucede mes tras mes.
Hoy me voy
a indisponer.
Me empezó a
cambiar el humor anoche. A seguir líneas inconexas en los extraños laberintos
de mi mente. Todo teñido de una extraña emotividad o súbito enojo. Da paso
luego al “estado de enojo” que me duró toda la noche. A la mañana dije una de
esas frases edificantes, ilustrando la verdadera causa del enojo, pero ya, sin
enojo.
- Lo que
pasa es que vos nunca estás para mí, y yo siempre estoy para vos. Vos no estás
para mí ni para prestarme diez pesos, ni para hacerme algo de comer cuando
llego tarde… No estás.
Realidad.
Pura. Sin enojo.
Luego vino
un momento paranoide, porque veo el calendario y habla por sí mismo. Hoy me
“tengo” que indisponer. Y si no me indispongo… estoy en el horno. Tengo un
breve momento donde describo para mí misma por que estaría en el horno. No es
para mí. No puede pasar. Tengo un DIU que es como tener un plazo fijo a cinco
años. Realidad. Sin enojo.
Al mediodía
tuve un leve malestar en la “panza” que para ser más específica es el útero. Y
ahora me siento cansada, esperando que suceda…
Estoy en el
trabajo. Estoy trabajando y me estoy durmiendo. Cabeceo. Me despierto un poco
con alguna que otra oleada de dolor de “panza”. Recuerdo… A la mañana tuve
ganas de comer fruta, y comí, comí ¡con unas ganas! Experimenté la fruta desde
un lugar casi lisérgico. Era la mejor fruta, el sabor más extraordinario, ¡que
colores!, ¡que textura! Las cosas increíbles que nos hacen vivir ciertas
hormonas…
Ahora se me
antoja más un chocolate. Algo híper calórico. E híper azucarado.
Hoy me voy
a indisponer.
¡Que suceda
de una vez!
No hay comentarios:
Publicar un comentario